LUNA NEGRA

Hay noches oscuras, noches de niebla, noches de llovizna, noches en fin que no dejan contemplar la belleza de la luna. Es en esas noches en las cuales algunos extraños aseguran haber visto la luna negra. Una luna, de tamaño similar a la luna, pero una luna oscura, totalmente cubierta por la oscuridad y por los poderes del CAOS.

Bajo la influencia de esa luna negra los hombres se vuelven avaros, los enanos traicioneros, y ni siquiera los corazones nobles de los elfos pueden resistirse a la tentación de caer en el lado oscuro. Pocos se creen esas historias, y muy pocos comprenden lo que sucede realmente, pero aquellos que lo descubren son perseguidos, humillados, encarcelados y asesinados por conocer algo que tan solo el señor de la noche debería conocer.

Los mas abominables crímenes se han cometido bajo la maligna influencia de la luna negra. Maridos que matan a sus mujeres, mujeres que matan a sus maridos, reyes que salen de cacería por las noches y regresan a palacio con cabezas humanas, si, humanas, pues esta raza la que mas sufre los efectos de la luna negra.

Sabed que esto sucedió una noche de verano no hace mucho tiempo, en un lugar y fecha indeterminada, que no relatare por respeto a la memoria de el joven muchacho. La historia, corta pero intensa, empezó como suelen comenzar todas las tragedias, en un taberna, lugar de reunión común de la peor calaña y de extraños pasajeros. La taberna se llamaba "El BUEY temeroso".

Lola era la tabernera. Buena moza de un pueblo cercano regentaba esa taberna desde hace dos años, y no se podía quejar. Emplazada estratégicamente en un cruce de caminos, la clientela nunca faltaba. Si, es cierto, la mayor parte de las veces eran harapientos y sucios buscavidas los que arribaban a la taberna buscando un trabajo sucio, mas cierto es que en esa taberna llego a hospedarse el anterior emperador del imperio, el padre de Karl Franz, y que muchos nobles de Aldorft paraban en la taberna para hacer un alto en el camino si viajaban desde Nuln.

Pero vayamos a la historia que nos ocupa en estos momentos, pues me estoy enredando en detalles que nunca llevan a ninguna parte y sin duda la audiencia se esta adormeciendo. El caso es que una noche de tormenta llego a la taberna un joven de aspecto cortesano. Su intento de disimular su condición de noble, llevando harapos viejos y oliendo mal no fue disfraz suficiente para que Lola calara al joven rico. A ella no se le escapo que llevaba un colgante debajo de sus ropajes; su excelente vista nunca le había engañado, así que invito al joven a sentarse en una mesa y el ofreció habitación, en vez de lanzarle a la calle como hubiese hecho con otro esa noche en particular, con la taberna llena.

El joven, agradeció las molestias con un par de monedas de oro, deslizadas rápidamente hacia la mano de Lola, quien las guardo en su mano y las metió entre sus dos hermosos pechos.
- Lola!!!!!!! - Grito uno de los soldados que estaba en la taberna.
- Ya voy - Dijo Lola mientras se acercaba al grupo de soldados y dejaba al joven.
- Lola!!!!!!!!!! -Volvió a gritar - mis compañeros y yo estamos hambrientos y sedientos, ¿porque no nos preparas algo?
- Ya voy. Ya voy, ¿no ves que esta noche estoy sola? ¿que Rene esta enfermo?
- Si, lo veo - Dijo el soldado - mas deberías cuidar mejor a tus habituales en vez de a los extraños
- Ya voy

Lola se metió en la cocina. Los soldados imperiales seguían conversando. El joven se levanto y se dirigió a la cocina.
- Señora - Dijo el joven - si queréis que os ayude en esta noche sirviendo o cocinando, tened por seguro que eso será un gran placer para mi.
- Mi señor - Dijo la tabernera - No se quien sois, pero sin duda no puedo aceptar vuestra gentil ayuda.
- No seria ninguna molestia - Dijo el joven - , pero si lo decís por vuestra clientela, me quedare en la cocina. En prueba de mi buena fe tened esta bolsa. Será vuestra si os causa algún problema mi ayuda.
- Mi señor ............. no puedo aceptarlo, mi señor
- Aceptarlo.

Lola acepto la bolsa y el joven quedo en la cocina, preparando lo que Lola le iba pidiendo. Lola estaba sorprendida de la rapidez con la que el joven le preparaba los platos, ¿seria un mago de los colegios de la magia en vez de un cortesano? El tiempo pasaba y el trabajo bajo. Lola pudo descansar un rato en la cocina con el joven.

- Sois un gran cocinero
- Lo intento - Dijo el joven - la cocina es una de mis aficiones
- ¿Y tenéis muchas aficiones? ¿Es la magia una de ellas?
- No - Dijo el joven - pero la considero algo importante
- Bueno, me habéis ayudado mucho y tal vez esta pregunta os ofenda, pues creo que vuestro aspecto intenta pasar desapercibido por mi taberna, ¿pero quien sois?
- Yo ..........

Un golpe impidió que el joven la dijese que prefería no descubrir su identidad. Ambos salieron deprisa y se encontraron a un mendigo en el suelo y un soldado sacando su espada.
- Detente - Le dijo el joven
- Dejadnos en paz - Dijo otro soldado- este asunto no os concierne. El mendigo ha osado desafiarnos y pagara muy cara su insolencia
- Deteneos - Les dijo a los soldados el joven - no me apetece que esta noche se derrame sangre.
- Gusano - Dijo el soldado que empuñaba su espada preparado para darle el golpe mortal al mendigo - ¿acaso tu nos amenazas?

Lola retrocedió. Sabia lo que iba a pasar. Malditos soldados, malditos borrachos, siempre pasaba lo mismo. Y luego era ella quien tenia que enterrar los cadáveres en la parte de atrás de la taberna. El joven desenvaino la espada y la daga que llevaba oculta tras sus ropajes. Los cuatro soldados restantes desenvainaron sus espadas y se lanzaron contra el joven. Lola no quiso mirar. Oyó ruidos de combate y cuando se volvió a mirar, los cuatro soldados yacían en el suelo, inertes, sin vida. El joven se acercó al soldado que estaba cerca del mendigo.

- Es vuestra decisión - Dijo el joven - se pueden segar dos vidas mas o ninguna.

El soldado comprendió que su fin podría estar cerca, así que bajo el arma y subió a su habitación. El joven levanto al mendigo y le sentó en su mesa.
- ¿También sois un luchador? - Pregunto Lola
- Solo soy un joven que busca su camino.

Los clientes de la taberna terminaban de irse a sus habitaciones. El joven se retiro a la habitación que Lola le había preparado. Una cama cómoda era lo que le esperaba, así lo quiso Lola. Le dio las buenas noches y se fue a dormir. Lola cerro la taberna y fue a su habitación.

- Ha habido jaleo esta noche. ¿algún muerto? Cof Cof
- Si, Rene.
- ¿Le has enterrado ya? Cof - Rene el marido de Lola estaba enfermo en su cama. Tosía cada vez mas y Lola sabia que poco podía hacer por el
- No - Dijo Lola - Esta noche ha venido un joven, un joven que me ha ayudado en la cocina, un joven que ha evitado que los soldados matasen a un mendigo, un joven que ha matado a cuatro soldados.
- ¿Un joven? Cof Cof.
- Si, creo que es un cortesano por su riqueza, pero es culto, noble y buen luchador.
- Características impropias de un joven Cof Cof
- Mañana le conoceréis ........ ahora quiero descansar

Un grito hizo Lola se despertase sobresaltada. Rene no estaba en la cama a su lado. Salió de su cuarto. Miro hacia el salón, donde solían dormir los mendigos y vagabundos que no tenían suficiente dinero como para pagar una habitación. Un espectáculo horrendo, todos habían sido descuartizados. Su excelente vista le hizo reconocer al mendigo que el joven había salvado ........... pero solo pudo divisar su cabeza.

Lola lo comprendió todo, los soldados supervivientes había vuelto a su guarnición y habían traído refuerzos. Tenia que encontrar a Rene y al joven antes de que los soldados ........ antes que los soldados.

Lola entro en el cuarto del joven. No observo a nadie. Se iba a ir, cuando tropezó con algo. Cayo al suelo. Cuando fue a mirar con lo que se había tropezado observo la cara sin vida de su marido. Un llanto desgarrador lleno la habitación.

Se levanto como pudo y tambaleándose por el dolor de ver a su marido fallecido, intento bajar las escaleras y salir por la puerta. Pero en la puerta le esperaba un conocido

- Lola - Dijo el joven - no debiste haberte despertado
- ¿Quien .. quien eres? - Dijo Lola asustada
- Yo, un joven que busca su camino
- ¿Quien eres?
- Un joven que atraviesa los caminos
- ¿Quien diantres eres? - Dijo Lola irritada
- Un joven que paso por tu posada. Que te ayudo a servir esta noche. Que mato a cuatro soldados. Que mato a tus inquilinos y a tu marido.
- ¿Porque?
- No lo se. A veces sucede. Nunca quedan testigos.
- Se lo que significa eso - Lola se arrodillo.

Días mas tardes soldados imperiales encontraron la taberna y la masacre que allí se había cometido. Investigando descubrieron una decena de cadáveres enterrados detrás de la taberna, algunos descompuestos. No hallaron el cadáver de ninguna mujer ................... mas se oía por ahí que un poderoso cortesano viajaba por el imperio acompañado de su criada y que, de vez en cuando, sucedía.

MENU